Dios en su soberanía decidió que todos nosotros dejemos este cuerpo físico, no importa la forma, no importa el lugar, no importa tu edad ni el momento, lo único claro acá es que todos vamos a morir.

La palabra cuenta que estaba Jesús con el pueblo compartiendo y le dijeron que unos galileos habían sido sacrificados por Pilato y los suyos, entonces Jesús también hizo referencia a dieciocho hombres que murieron aplastados por una torre.

¿Esos hombres murieron porque eran más pecadores que los demás? Jesús dijo que si no cambian su mala manera de vivir, ni obedecen a Dios también morirán. Pero de la muerte que ahora ÉL les estaba hablando es de la muerte espiritual, de la separación de DIOS por la eternidad.

Jesús les estaba mostrando que el método, la forma y el tiempo en que moriremos no importa, lo que importa es que va a pasar después de morir físicamente, ¿a dónde va ir nuestra alma y espíritu?

Él les decía que no importa los funerales que te hagan ni la plata que gasten en ellos, lo que importa es que tú te hayas arrepentido de corazón, hayas aceptado a Cristo como tú Salvador, y creas que al final vas a vivir eternamente con ÉL.

Lo que importa es lo qué pasará después de dejar esta vida pasajera y partir de este mundo. Lo que realmente importa es a dónde vamos a ir después. Hay dos caminos: 1. Vida Eterna con Cristo. 2. Muerte Eterna separado de Él.

AL FINAL TODOS VAMOS A MORIR, LO QUE IMPORTA ACÁ, ES DÓNDE VAMOS A PASAR NUESTRA ETERNIDAD.

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