Aveces creemos que somos capaces de realizar todo sin ayuda de nadie, creemos en la posibilidad de un mundo en el cual la gente, el trabajo, el proyecto, el ministerio dependiera exclusivamente de nosotros con nuestras capacidades físicas y habilidades intelectuales.

Dios en su palabra quiebra todo argumento humano sobre este tema, Efesios 4 nos habla de la Unidad en el Espíritu, mostrándonos que el principal es Cristo, ya que es la cabeza de todo, el cual constituyó cinco tipos de ministerios para edificación del pueblo, para que todos conozcamos a Jesús y lo pongamos como modelo, tratando de llegar a ser como Él.

Cada don, cada talento debe ser puesto en obra para la edificación del cuerpo de Cristo, su iglesia. Cada uno de nosotros debemos trabajar juntos en el área, ministerio, sector y necesidad que se nos haya designado, recordando que la cabeza y el fundamento por cual hacemos estas cosas es Cristo.

Así como un motor; cada instrumento, cada pieza, cada alambre, cada circuito están calibrados para realizar su actividad en el momento específico, trabajando unidos con un propósito en común, el cual es avanzar; en el momento en que se gira la llave y se encienda el motor, el auto se desplaza, llevando a los pasajeros a su destino. De esta forma es el trabajo en el ministerio, todos juntos apuntando a un solo fin.

Efesios 4:16 nos inquieta a trabajar en equipo, como un solo cuerpo, unidos perfectamente, cada uno en su actividad específica, creciendo y edificando el cuerpo (la iglesia) en amor.

Recordemos que somos parte de lo más grande, del mayor y mejor trabajo, diciéndolo de otra forma somos parte de un todo, no somos el todo.

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