Hechos 13:13-51

La palabra cuenta que en uno de sus viajes misioneros, Pablo y Berbabe llegan a Antioquía donde había una comunidad grande de Judíos. Ellos le piden a Pablo que si tiene una palabra de exhortación, o una palabra de animo para el pueblo que por favor se levante y se lo diga a todos.

Pablo no perdió su tiempo y aprovecho el momento para hablarles del mayor acto de AMOR para con los hombres, que es el sacrificio de Cristo en la cruz. Este les trajo desde la esclavitud en Egipto, el trajinar por el desierto por 40 años, la conquista de la tierra prometida en Canaan, les hablo del tiempo de los 14 Jueces, hasta llegar al tiempo del Reino Unido con Saul como primer Rey, ungido por Samuel, el cual también ungió a David.

Y de cuyo linaje nació el Salvador Jesucristo, Pablo les contó como cada uno de los actos relatados en las escrituras, apuntaban a Jesús y su obra de Salvación, apuntaban a un Mesías que iba a llegar a morir en una cruz para llevarse todos los pecados de la humanidad y salvarlos de una muerte eterna. Pero como Jesús es DIOS, venció a la muerte resucitando al tercer día, demostrando que el tiene la autoridad y el poder para vencer toda maquinación, toda mentira, todo engaño del enemigo.

Pablo les predico sobre Cristo, muchos de ellos lo aceptaron gustosos y pedían mas, querían saber más, sobre el Salvador; otros no lo aceptaron, tenían miedo de dejar su religión, su tradición, la posición que en ese momento tenían, tenían miedo y envidia de lo que Cristo estaba haciendo en la vida de las personas y como a travez de la predicación de su palabra se estaba abriendo los ojos de la gente, se estaba quitando la venda que los mantuvo ciegos por mucho tiempo.

Hasta llegar al punto de echar fuera de la ciudad a Pablo y a Bernabe y mas que a ellos, a Cristo y su mensaje de Salvación. La palabra cuenta que ellos no dejaron de predicar, que los exhortaron diciéndoles que el mensaje primeramente era para el pueblo judío, ya que ellos esperaban a un Mesías Salvador.

Pero el no aceptarlo, no significa que el mensaje se termina allí, que el mensaje muere allí, ya que como dice la palabra: ¨La mies es mucha los obreros pocos ¨ (Lucas 10:2), ellos salieron y predicaron a los gentiles, a los pueblos que no eran Judíos, a los pueblos que estaban alrededor, los cuales aceptaron gustosos el mensaje y muchos de ellos creyeron en Cristo y su obra. Hasta llegar al punto de que ellos también se convirtieron en comunicadores de las Buenas Nuevas, en predicadores del GRAN MENSAJE y hoy en día, en está época ese mensaje llego a nuestra vida.

La palabra dice que todo fue echo por EL y para EL (Colosenses 1:16), fuimos creados para EL, para saber de EL, para aceptarlo y creer en EL, para vivir por EL, para adorarle y obedecerle a EL, para servirle a EL y algún día ser arrebatados y morar juntamente con EL, alado de su Gloria por la eternidad.

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