Pedro negó tres veces al Creador, a su Maestro a la persona que más influyó en su vida (Lucas 22: 54 – 62). Al final de este relato se nos cuenta que Pedro salió del lugar y lloró amargamente. Porque el gallo ya había cantado y se había cumplido lo que su Maestro había profetizado.

Al salir de allí se siente destrozado, su Maestro va a morir y él que prometió estar con Jesús, lo negó. La muerte era inevitable. Pedro vio el caminar de Cristo con la cruz, vio cada uno de los clavos incrustarse en las manos y pies de Jesús, vio salir gota a gota la sangre de su cuerpo, y al final vio extinguirse el último aliento de vida.

Cuántas ideas debieron pasar por Pedro; muchas de valentía , tal vez otras de suicidio, tal vez recordaba lo que el Maestro le enseñaba y la primera vez que lo vio frente su barca pidiéndole que le haga pasar dentro de ella, tal vez se puso a pensar en que ya no lo volvería a ver. Tal vez pensaba y ahora a qué me voy a dedicar. Muchas cosas pasaban en la cabeza de Pedro.

Después de este momento Pedro no vuelve a ser el mismo, la biblia nos muestra que regresó a pescar, olvidándose lo que el maestro le dijo: Cuando te vuelvas a mi anima a tus hermanos.

Cristo sabía que Pedro le iba a negar, que Pedro iba a volver atrás; pero también sabía el lugar a dónde ÉL lo quería llevar, sin importar que lo había negado.

Pedro lo negó 3 veces, ¿cuántas veces voy yo? (fulllll) ¿Cuántas veces vas tu? No lo sé. La idea acá no es contar cuántas veces caemos o le fallamos al Maestro. La idea es saber que ÉL tiene un Plan para nuestras vidas y si nos arrepentimos de nuestras fallas y permitimos que nos restaure y el plan se cumpla en nosotros, será de bendición para muchos.

Si fallas, no te quedes estancado. Si retrocedes tres pasos avanza al menos diez pasos. Cristo quiere restaurar tu vida y te da la oportunidad de Volver a Empezar.

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