Hechos 3: 1-10
Esta frase se la dijo Pedro a un paralítico que estaba en la puerta del templo, esperando recibir algo tan simple como el dinero

Este joven había pasado mucho tiempo en ese estado y cada mañana lo sentaban allí esperando recibir la limosna de la gente. Aquel día él no esperaba que sea diferente, vio dos hombres que pasaban por ahí, extendió su mano y les dijo su repetida frase ¨Denme algo, que necesito comer ¨.

Pedro y Juan si revisaban sus bolsillos tal vez sacaban telarañas porque no tenían dinero para darle, pero tenían algo más grande; tenían el poder del Espíritu Santo recorriendo por ellos, el cual lo sanaría devolviéndole las fuerzas en sus pies para caminar.

El joven esperaba algo tan vano como el dinero, esperaba algo tan pasajero que después de comprarse un pan se le iba a acabar, pero Dios tal como dice su palabra tenía algo más grande, demostrando que sus caminos eran inimaginables para este simple muchacho.

Pedro y Juan estaban tan cerca de Jesús que tuvieron la autoridad para decir NO TENGO NI ORO NI PLATA PERO DE LO QUE TENGO TE DOY, EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO LEVANTATE Y ANDA.

Cada mañana es un nuevo día para ayudar a alguien, la gente está muy necesitada y recurre a nosotros esperanzados de recibir algo más, ese es el instante de evaluar nuestra vida, revisar si podemos decir al igual que ellos DE LO QUE TENGO TE DOY. O tal vez no tengo nada, ya que no he ¨tenido tiempo ¨ para buscar de Él, para estar en comunión con el Padre.

Tal vez no tengo una palabra de bendición porque estoy tan seco, siendo tan religioso, mostrando algo que no soy y no tengo, simplemente porque decidí dejar a un lado mi relación con DIOS.

La palabra dice que nos debemos evaluar a nosotros mismos, ya que de la abundancia del corazón habla la boca.

Tenemos la autoridad y el poder de decir algo más, pero todo depende de lo que tenemos dentro.

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